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Teresa Guimera, voluntaria del Centro Fogaril

 

 

13 de febrero de 2017

 

Hace más de 11 años que Teresa Guimera, voluntaria del Centro de Día ‘Fogaril’ de Cáritas Diocesana de Huesca, decidió colaborar con nuestra entidad, aunque no recuerda en qué momento decidió ser voluntaria. “Poco a poco sentí la necesidad de buscar un espacio donde dedicar parte de mi tiempo libre a los demás, fundamentalmente, a los más necesitados. No fue un sentimiento que me surgió de repente sino que se fue fraguando lentamente y por diferentes motivos. Cuando comencé a colaborar todavía estaba activa laboralmente, pero necesitaba sentirme útil en otros ámbitos de mi vida y poder ayudar a los demás”.

Desde su punto de vista, un aspecto fundamental para ser voluntaria es conocer la estructura, la filosofía y el modo de trabajo de la entidad para la que uno va a dedicar su tiempo libre. Por ello, no dudó en dirigirse a Cáritas Huesca. “Escogí esta entidad porque soy socia desde hace muchos años, por lo que ya conocía en cierto modo cómo trabajaban. Otros de los puntos por los que me incliné por esta entidad fue por mis creencias religiosas y porque mi pensamiento va en la misma línea que su modelo de acción social”.

Casi al mismo tiempo que decidió ser voluntaria en Cáritas se puso en funcionamiento un nuevo proyecto, el Centro de Día ‘Fogaril’, sito en la calle Ricafort 3, que ya lleva más de 10 años y en el que Teresa colabora desde su inicio, dos veces por semana, en horario de mañanas. Gracias a su labor, a las de otras personas voluntarias y trabajadoras de Cáritas, el centro permanece abierto de lunes a domingo de 9.30 a 12 horas y de 14.30 a 18 horas.

Este local surgió ante el deseo de brindar un lugar acogedor donde las personas sin hogar, afincadas en la ciudad o aquellas que están de paso, pudieran descansar, relacionarse, ser escuchadas o recibir algún tipo de orientación. Entre otras funciones, los días que colabora, Teresa se encarga de repartir bebidas calientes y bocadillos o algo de comer a las personas que acuden al centro, que según afirma la voluntaria, “la mayoría de las caras te suenan porque suelen venir periódicamente las mismas personas, aunque lo que más me impresiona es cuando veo entrar a gente muy joven”. Hablan con esas personas, las escuchan e intentan resolver sus dudas o necesidades.

Valora la experiencia positivamente, aunque reconoce que no es un lugar tan cómodo como pueden ser otros proyectos. En cambio, te permite “estar más cerca de las personas, conocer la problemática de las personas sin hogar  y ves que detrás de cada una de ellas hay una historia estremecedora que los ha llevado hasta aquí”. Al final termina creándose una relación cercana, de amistad y de hecho, “recibo de ellos más de lo que yo les doy. Te enseñan a relativizar la vida, porque ves como aprenden a vivir con los pocos recursos que tienen.” 

Una experiencia de voluntariado en el Centro de Día ‘Fogaril’ de Cáritas “puede ayudarnos a eliminar prejuicios que están bien enraizados en nuestra sociedad o a descubrir las riquezas que cada persona esconde en su interior". Teresa se siente bien dedicando parte de su tiempo a los demás y anima a otras personas a que adquieran este compromiso tan enriquecedor e invita a experimentar cómo es ser voluntaria en el Centro de Día. “No deja indiferente”, apunta convencida. 

 

 

 

Cáritas Diocesana de Huesca - Calle Ricafort 5 - 22002 Huesca - Teléfono 974223179 - Fax 974228173

 

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