Iglesia unida por el Trabajo Decente prioriza por la persona

 

 

 

1 de mayo de 2019

 

Esta semana se ha conmemorado el Día Internacional del Trabajo, un momento en el que, por segundo año consecutivo, seis entidades cristianas han unido sus voces con la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, entre las que se encuentra Cáritas Diocesana de Huesca. El objetivo de esta acción conjunta es sensibilizar sobre el trabajo decente y reclamar la erradicación de “la lacra de la precariedad laboral que caracteriza el actual sistema de relaciones labores y que lesiona los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias”.

“Priorizando a las personas, descartamos la indecente precariedad” es el título del manifiesto que esta semana se ha difundido entre la sociedad y los medios de comunicación con el fin de constatar que “el trabajo decente, que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es un elemento imprescindible para la justicia social y la cohesión de toda la humanidad”.

Desde Iglesia unida por el Trabajo Decente denunciamos los graves efectos que la precariedad laboral está teniendo en la juventud, en las familias y en las personas mayores que sufren una vejez sin calidad a causa de unas pensiones indignas”. Alrededor de 3.304.300 personas están paradas y sin posibilidad de trabajar, según datos de la EPA 2018, a lo que se suma la baja calidad del empleo con una tasa de temporalidad de casi el 27% y un 58% del trabajo, en 2017, ha sido a tiempo parcial involuntario.

Ante esta precariedad laboral la juventud se está viendo hundida en una pobreza crónica que les imposibilita emprender un proyecto de vida por falta de recursos y estabilidad. Muchas familias se encuentran desprotegidas al no poder asegurar sus necesidades más básicas como la vivienda, la luz, la comida, la ropa o los medicamentos y un alto porcentaje de las personas mayores sufren una vejez sin calidad a causa de unas pensiones indignas.

Todas ellas son situaciones provocadas por un sistema capitalista injusto que sitúa el trabajo, “no como fuente de vida y dignidad, sino como recurso al servicio imperioso del capital a costa de la precariedad latente de las personas trabajadoras y de la exclusión de todos a los que el papa Francisco define como ‘descartados’”. Las entidades que promovemos Iglesia por el Trabajo Decente estamos convencidas de que el trabajo es “esencial para la vida de las personas porque ayuda a construir nuestra humanidad”. Es necesario repensar el sentido del trabajo, de la economía y de la empresa, exigiendo a los políticos, los gobernantes y a los poderes económicos unos derechos que ayuden a la construcción de una sociedad en la que sirvan al bien común.

El trabajo tiene que estar en función de la persona y no la persona en función del trabajo, como señaló Juan Pablo II y como defiende la Organización Internacional del Trabajo, que propone un “programa centrado en las personas y basado en la inversión en las capacidades de los individuos, las instituciones laborales y en el trabajo decente y sostenible”. Resulta preocupante que el Informe AROPE de 2018 refleje que el 14% de las personas ocupadas son personas trabajadoras pobres.

En torno a estas situaciones indignas de precariedad, las entidades de Iglesia por el Trabajo Decente proponemos hacer efectivo el derecho a un trabajo digno para todas las personas y el reconocimiento social y jurídico del trabajo de cuidados. Para ello, planteamos un nuevo abanico de políticas sociales, de género y educativas, que facilite una prestación de los cuidados compartida por hombres y mujeres, y que posibilite una igualdad real de oportunidades en el lugar de trabajo.
 

 

 

Cáritas Diocesana de Huesca - Calle Ricafort 5 - 22002 Huesca - Teléfono 974223179 - Fax 974228173

 

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