Entrevista a Jesús Pérez-Mayo: "Hay que salir de uno mismo y ayudar a los demás, que nadie nos sea indiferente, creo que ese es el reto fundamental"

 

 

1 de diciembre de 2017

 

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Casi cien personas asistieron el pasado 28 de noviembre a la conferencia “Llamados a ser comunidad”, que ofreció Jesús Pérez-Mayo, director de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz, profesor titular de Economía aplicada y vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Extremadura.

El conferenciante, que es autor de numerosas publicaciones sobre pobreza, desigualdad y exclusión social y participó en el VII Informe FOESSA sobre Exclusión y desarrollo social en España 2014 de la Fundación FOESSA, también nos concedió una entrevista para reflexionar sobre los retos que tenemos que enfrentar en nuestro presente y futuro.      


¿Qué retos tenemos que plantearnos desde Cáritas?

Un reto fundamental que tiene Cáritas para aportar a la sociedad, y por tanto la iglesia, es aumentar la participación. Es necesario tener una sociedad mucho más fuerte, que pueda responder a los retos venideros. La crisis ha demostrado que aunque las familias han respondido a esta situación, tenemos una sociedad muy débil.

 

Precisamente Cáritas desarrolla su labor gracias a la participación de muchas personas voluntarias. Entonces, ¿Tendríamos que seguir trabajando en ese sentido?

En cuanto al voluntariado de Cáritas, hay una doble dimensión, por una parte, y es una cuestión que me preocupa mucho, cuando hablamos de comunidad no olvidemos que Cáritas no tiene la exclusividad de la acción caritativo-social de la Iglesia, por lo tanto, que Cáritas esté no releva  de ese deber al resto de la comunidad. Cuando hablamos de voluntariado, si decimos que somos expresión de la sociedad cristiana tiene que notarse. Tenemos deber de hacer que las palabras del papa Francisco no sean puro marketing y si no se lleva a la práctica es puro marketing.

Y otra cosa que me preocupa del voluntariado es la renovación, la edad media de los voluntarios es bastante elevada. De hecho, cuando me nombraron director, hace dos años, no paraban de repetirme que era muy joven, pero yo no tengo sensación de ser joven. Por la Iglesia pasan jóvenes y pasan niños, no sé en qué medida fallamos pero no terminan en Cáritas. Tenemos que tener presente esa doble vía, el implicar a toda la comunidad cristiana y que eso se traduzca en una renovación del voluntariado. Esto no significa que las personas que están ahora no sean válidas, que lo son, pero pensando en el futuro de Cáritas, tenemos que incorporar a gente joven para que aprendan de los que están ahora.

 

Y a nivel personal, ¿Qué propuestas deberíamos hacernos?

Yo creo que es importante salir de uno mismo. Estamos en una sociedad que premia la individualización, y precisamente lo contrarioa lo que incita esta sociedad es hacer comunidad. Hay que salir de uno mismo y ayudar a los demás, que nadie nos sea indiferente, creo que ese es el reto fundamental. Después ese objetivo, cada uno lo canalizará como prefiera, dentro o fuera de Cáritas, en la Iglesia o en algún tipo de asociación… Pero en una sociedad en la que todos nos preocupamos por los demás, estaremos mejor preparados para afrontar cualquier cosa que pueda venir, como una crisis.

 

Hace tiempo que se dice que estamos recuperándonos de la crisis, ¿En qué punto piensa que está España?

Dudo que hayamos salido de la crisis, aunque teóricamente sí lo hemos hecho, porque se encadenan varios trimestres con crecimiento económico. Sin embargo, tanto como director de Cáritas como economista, dudo que hayamos salido de la crisis. Como dice el informe FOESSA, el problema no es tanto la crisis sino el modelo que tenemos. Toda nuestra economía la basamos en que tenemos que seguir creciendo, pero , pensándolo desde otro punto de vista, si tengo lo que necesito y estoy en una buena posición no creo que necesite tener más.  En cambio, la falta de crecimiento en la economía es una situación grave.

La economía ha canalizado toda la sociedad y se asume que es necesario tener más para estar mejor, sin preguntarnos si quiera si de verdad es necesario ni cómo se reparte la ganancia. Se está recuperando el producto interior bruto y el empleo, pero el 70% de las personas declaraba, en el pasado informe FOESSA, que no notaban la llegada de la recuperación. Las tasas de trabajadores pobres que tiene España son escandalosas.

 

Tener un trabajo hoy en día, no es garantía de bienestar

Tradicionalmente hemos pensado que el empleo es suficiente para salir de la crisis y que es la única política social válida. Y realmente vemos a personas que, aun teniendo un trabajo, no están libres del riesgo de pobreza. Por tanto, insisto en que es un problema de modelo, que ya se planteaba antes de la crisis en el primer informe FOESSA. De hecho, los datos desmienten esa idea de que quien más ha sufrido la crisis ha sido la clase media.  Realmente, quienes más han sufrido en la crisis y quienes más lo están sufriendo son los que peor estaban al principio. La crisis ha demostrado lo que ya se apuntaba antes, el crecimiento se reparte de manera igualitaria.

En la expansión económica, como había cierta riqueza, la gente no era consciente de cómo se repartían los frutos del crecimiento económico porque estábamos satisfechos con lo que recibíamos. Al llegar la crisis se ha extendido el porcentaje de personas que no pueden satisfacer sus necesidades y entonces parece que la crisis lo ha agravado. Repito que la situación ya era grave antes de la crisis, lo que pasa que no nos dábamos cuenta porque había  crédito y empleo, aunque fuera empleo precario parecía que todo iba fenomenal. Pero insisto el problema es el modelo, no es una cosa coyuntural.

 

¿Cuál es la receta para llevar a cabo ese cambio de modelo?

Hay graves retos que de alguna manera nos van a obligar a compartir, como el reto de la desigualdad, que es algo estructural; el del empleo, que  cada vez es más precario y de un cambio tecnológico, que está provocando que tareas necesarias hasta ahora estén dejando de serlo. Tenemos el reto del cambio climático, el de la casa común. Tenemos que ser conscientes de que el planeta da lo que da y para que otros crecieran tendríamos que parar nosotros. Si no estamos condenando a una parte de la población mundial para disfrutar del nivel de vida que consideramos justo para nosotros.

Es necesario compartir, a muchos niveles. La comunidad y el compartir será el futuro para caminar hacia delante. Es complicado conseguir el cambio, pero tengo la esperanza de que entre todos lo lograremos, aunque solo sea por necesidad llegará. Soy cristiano, y entonces creo en cosas imposibles, creo que puede logarse, sino no todo lo que hacemos no tendría sentido. Será difícil llegar a la meta, pero tenemos que dar pasos en esa dirección.

 

 

 

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