Un motivo más para apostar por el Comercio Justo: aceite de palma sostenible y con certificación ecológica

 

 

10 de abril de 2017

 

En estos días vuelve a estar muy presente en redes sociales y medios de comunicación el aceite de palma. La alta demanda del mismo está provocando una deforestación que se lleva por delante los bosques y las selvas tropicales a marchas forzadas, además de generar conflictos por la posesión de las tierras, abusos contra los trabajadores de las plantaciones y riesgo de enfermedades cardiovasculares en los consumidores.

Por otro lado, en la industria alimentaria se usan -para sustituir el aceite de palma- otros aceites vegetales que al ser transformados de estado líquido a sólido (hidrogenación) provoca que aparezcan las famosas grasas trans o hidrogenadas, aún peores para la salud que las grasas saturadas.

Afortunadamente existen iniciativas donde el aceite de palma se cultiva y procesa de forma sostenible teniendo en cuenta la biodiversidad, el respeto por el medioambiente y la salud. Y el Comercio Justo apuesta por ellas.

Según información aportada por distribuidoras de Comercio Justo y otras fuentes consultadas, la mayoría del aceite de palma que se utiliza en algunos de nuestros productos proviene de organizaciones de Comercio Justo en países como Ghana que cultivan el aceite de palma desde siempre a nivel local. Las familias campesinas que componen estas organizaciones producen el aceite de palma a muy pequeña escala, en tierras apropiadas respetando a las personas y al medio ambiente sin deforestar ni una sola hectárea.

Muchos de ellos -como Serendipalm- tienen la certificación ecológica que junto con la certificación de Comercio Justo garantizan unos cultivos limpios de pesticidas que respetan el medioambiente y la biodiversidad así como unos ingresos dignos tanto a las familias productoras como a las personas trabajadoras de las plantas de procesado.

Además, existen compromisos con los fabricantes para que el aceite se procese a la mayor brevedad posible después de la recolección, para que en el proceso de refinado se respeten unos límites de temperaturas y para que nuestros productos lleven lo mínimo posible de aceite de palma. Condiciones, todas ellas, que reducen el nivel de grasas saturadas en el aceite de palma resultante.

Como defiende Miguel Ángel Soto -responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España- "No demonizamos el aceite de palma, lo que no aceptamos es más deforestaciones", se puede atender la demanda mundial con las plantaciones ya existentes y criterios sostenibles.

Y Laura Villadiego, de Carro de combate -colectivo que ha investigado sobre este producto-, afirma que "El problema no es el aceite de palma en sí, sino nuestro modelo de alimentación actual".

Así que no lo dude. A la hora de adquirir alimentos que tengan en cuenta el medioambiente, las personas y la salud, apueste por el Comercio Justo.

 

 

Serendipalm, el productor de aceite de palma de Comercio Justo y ecológico

Serendipalm

Serendipalm agrupa a 600 familias campesinas de seis comunidades diferentes que comenzó en el año 2006 con la creación de su propia planta de procesado de aceite de palma. Estas familias campesinas tienen de media de una a dos hectáreas de terreno y reciben un precio por sus cosechas más alto que el precio del mercado local. Por otra parte, reciben la prima de cultivo orgánico y la de Comercio Justo.

La primera (10% por encima del precio de venta) se paga directamente al campesino. La segunda se utiliza para el beneficio de toda la comunidad. Un comité elegido democráticamente constituido por socios de las diferentes comunidades y representantes de los trabajadores de la planta de procesado determina el uso de la prima de Comercio Justo.

Estas primas se han venido utilizando principalmente para mejorar las infraestructuras y sistemas de agua, saneamiento e higiene en las comunidades. Esto ha mejorado la salud no solo de las familias miembros de Serendipalm sino de todos los habitantes de las comunidades donde opera la asociación. Además a través de la asociación, los agricultores tienen acceso a mejores semillas y a créditos sin intereses para ayudar a mantener sus tierras en las temporadas que no hay producción.

La planta de procesado de Serendipalm aporta un mayor valor al aceite de palma de las familias campesinas y a su vez da trabajo a unas 200 mujeres. La mayoría de estas mujeres pertenecen a Daniema Women Association que defiende los derechos de las mujeres. Todos los trabajadores de la fábrica tienen seguridad social y salarios justos.

Después de la extracción del aceite del fruto, los restos se utilizan como abono orgánico. Ésta y otras medidas forman parte de un plan para mejorar la fertilidad y rendimiento de la tierra de forma ecológica.

Más información

 

 

 

Cáritas Diocesana de Huesca - Calle Ricafort 5 - 22002 Huesca - Teléfono 974223179 - Fax 974228173

 

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